Consiguen la invisibilidad acústica

Una investigación ha demostrado que es posible hacer «desaparecer» algunos objetos, al menos desde el punto de vista acústico.
Estructuras de cilindros fabricados con material elástico lo han hecho posible, según el hallazgo del investigador de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) Daniel Torrent, que ha recogido todo su trabajo en la tesis doctoral dirigida por el profesor José Sánchez-Dehesa y cuyos resultados han despertado el interés internacional hasta ser publicados por la revista europea «New Journal of Physics», así como por la revista científica «The Physics World» y el periódico británico «The Daily Telegraph».
Los investigadores del departamento de Ingeniería Electrónica trabajarán ahora para llevar a la práctica las conclusiones de este estudio teórico, con el fin de confirmar la viabilidad de la «capa de invisibilidad».
De hecho, están colaborando con la sede en Washington del «Naval Research Laboratory» americano, donde el investigador valenciano ha realizado una estancia financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Y es que, aunque las propiedades acústicas de estos materiales que permiten la invisibilidad acústica eran ya conocidos, «hasta hoy nadie sabe cómo lograrlos, y nuestra propuesta es la primera que puede convertirse en real», según destaca el catedrático valenciano.
La invisibilidad propuesta por el equipo de investigadores de la UPV se consigue gracias a una estructura de cilindros que permiten abrir un agujero en el espacio. Es decir, estos cilindros formarían un manto acústico que protegería los objetos de los mecanismos de inspección sonora usuales, como es el sonar, de forma que los rayos sonoros en lugar de chocar contra el objeto, lo rodearían, recuperando su forma inicial después de pasar sobre ellos. De esta forma, no se producen ecos, ni se observa ninguna perturbación en la onda tansmitida, de manera que el objeto pasa inadvertido.
Las aplicaciones de este descubrimiento son importantísimas, especialmente en el ámbito militar, ya que permitirían ocultar un submarino en el mar, debido a que la onda emitida por un sonar se comporta en el agua igual que en el aire, solo que a mayor velocidad. Dado que el sonar funciona analizando los ecos de un haz de sonido enviado previamente, un objeto que no devuelva los rebotes permanecería «invisible».
Pero además la capa de invisibilidad podría utilizarse en las salas de conciertos, ya que permitirá mejorar su acústica evitando los rebotes o ecos indeseados de las ondas por las esquinas, según destacó Sánchez-Dehesa, quien señaló que a diferencia de otras propuestas para conseguir invisibilidad óptica que sirven sólo para rango de frecuencia muy estrecho, la propuesta valenciana en el campo de la acústica servirá para rangos de frecuencia más amplios.
Via ABC.es
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